martes, 31 de enero de 2017

Crisis.


Lloro.
Lo hago.

Lloro.

No sé si alguna vez podré expresar mis sentimientos bien, soy muy mala abriéndome en canal. Todo lo dejo a medias tintas.
Pero lloro.

Otra vez, siento que estoy medio vacía. A medio construir,

Tienes etapas en las que te vas formando como persona, en la que creces y estás hecha un lío cuestionándote todas las cosas que pasa a tu alrededor o lo que pasa por tu cabeza.
Pero te encuentras.
Son etapas que tienes que pasar. Eso me digo a mí misma.

No sé qué hacer. Quiero ser el ahora. Vivirme. Amarme.
Y otra vez. Siento que vuelvo a caer.

Esto perdida. Soy ese puto dedal que no se encuentra entre tanta paja.

Lo siento todo. Y a veces siento que no he sentido nada.
Me quedo a medias.

Ojalá tuviese el coraje que tuvo Mulán, Cortarme el pelo, luchar por lo que quiero. Y levantarme tras la avalancha.

Pero lloro. Jodida llorona.

lunes, 14 de noviembre de 2016

He aprendido.



A veces me pongo triste y lloro sin un supuesto motivo. Lloro por lo que no tengo, por lo que tuve y se ha ido.
A veces me enfado. No entiendo por qué todo pierde el sentido.
Me enfado y lloro y por último me río.
Me río porque me doy cuenta de que ya no vale la pena luchar por lo que no está en tu vida, por lo que no quiere estar en tu vida.
Por desgracia la familia no se elige, pero sí puedes elegir qué es lo que quieres aguantar de esa familia. Yo ya no quiero aguantar nada más, no quiero que forme parte de mi vida. Porque me hace más daño su mera presencia intermitente que su ausencia permanente.

¿Y sabes también lo que siento? Rabia. Mucho dolor. Porque no me cabe en la cabeza que se predique que la familia siempre está ahí y después me echen maldiciones a las espaldas, que cuando me miran veo el odio en sus miradas... Y tú deberías estar ahí para defendernos. Como padre, como sangre de mi sangre. Y lo que de verdad pasa es que tú eres el que aviva esa llama, el que da de comer a las fieras que habitan en sus almas.

Me duele ver como pagamos los justos por pecadores. Como nosotras, tus hijas, que no han hecho nada más que pedir amor y pedir atención, seamos malas de este cuento.
Me duele ver a que a mi hermana le aparten la mirada cuando pasa por al lado y más me duele ver que ella se resigne a no tener el amor que su padre le tiene que estar dando.

A mi ya me da igual no tener nada de él, es más no quiero nada de él. Me ha perdido. Aunque eso no quita que llore. Porque sí, lloro sin un supuesto motivo. Lloro por lo que no tengo, por lo que tuve y se ha ido. A veces me enfado. Pero bueno...

He aprendido.

He aprendido que aunque no puedas elegir tu familia sí puedes elegir a quién querer. Así que voy a amar a los que me aman, voy a estar al lado de quienes quieran estar conmigo, voy a ser el pilar de los que quieran ser sostenidos y voy a llorar al lado de aquellos que quieran ser mi fiel amigo.




domingo, 3 de julio de 2016

écrire



A veces escribir me mata
hace visible sentimientos que quiero esconder
Escribir es abrir mi alma
y cogí la mala costumbre de dejarla bajo lleve.

Me doy miedo
Me da miedo afrontar los problemas
Soy una niña pequeña
incapaz de atarse los cordones
Y nadie está para enseñarme.

Los ato y los desato
se vuelve un bucle
Así es como tejo el caos de pensamientos
Caos de vida.

Aunque ella no es la culpable
yo soy la única que tiene la culpa.

Odio ser todo sentimientos
todo fuego
Me quemo

Bendita paradoja
soy fuego y es mi mayor miedo
No quiero quemarme
A veces siento que lo tengo al acecho.

¡Por eso odio escribir!

Ya sabes mi miedo
ahora tienes poder en mí
Puedo ser tu marioneta
Puedes torturarme
atarme
matarme.

Sólo te pido una cosa
Hazlo rápido
y deja correr la tinta que brota de mis venas.