domingo, 15 de abril de 2018

Infiernos.

Eres el pecado que hará que tenga el pase directo para el infierno.
Me quemaré, pero será en tu cuerpo.
Gritaré, y espero que todo el mundo me escuche
porque caeré en lo más profundo y será por placer.

Espalda.

Un juego de palabras que nunca acaba,
mi lengua en tus entrañas,
el jadeo que dejabas
cada vez que con mis uñas
marcaba el placer en tu espalda.

Tú.

Suspira mi nombre despacio.
Surca cada peldaño de mi cuerpo
con cuidado
y déjame perderme
en el compás que marcas
para volver a encontrarme después.

Permanente.

Te quiero en mis mañanas
y en mis atardeceres.
Te quiero perenne en mi piel.
Quiero que se impregne tu olor
en mis sábanas
y que cada mañana escuche
el latido de tu ser.