
Cuando tu sonrisa ilumina la empobrecida habitación, me doy cuenta de que me he perdido en la melosa ilusión de poder besar tus labios.
Deja la ventana abierta para que suavicen mis deseos de amarte, deja que corra el aire en el infernal desierto que me separa de poder sentir el calor que emana tu cuerpo.
Quédate tranquilo, sé que esa luz en tu mirada no me corresponde pero déjame más tiempo vagando en esta agridulce pesadilla que conectaba tu vida con la mía.
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