Hoy no me encuentro bien. No sé si es por el tiempo de mierda que hace o por mis nubarrones internos que no terminan de colapsar, pero no me encuentro bien.
Ya he pasado por esto antes, sé qué me pasa. Creo que eso es lo peor de todo.
Y sé qué es lo que se siente cuando las nubes colapsan.
Llega la tormenta.
Y me asfixio.
No entiendo por qué siempre me empeño en no ser feliz. En no afrontar las cosas. En no ponerle nombre a lo que estoy viendo.
Me da miedo decirlo en voz alta. Me da mucho miedo. Todo me da miedo. Y todo esto surge de mi interior. De ese pequeño bastardo que tengo dentro y que solo quiere partirme la caja torácica en dos para poder salir y devorarme.
He visto demasiadas películas.
Pido ayuda a gritos mudos. Ni siquiera soy capaz de volverme a mirar a un espejo. Me ha vuelto el tic de tocarme la barriga cada vez que abro la nevera y voy a comer, el tic que me recuerda lo gorda que estoy. Ayer me dio ansiedad y tuve que sentarme y repetirme que eso pasa, que soy fuerte. Que la ola ya se fue. Hará unas semanas que pensé en meterme los dedos y pensarlo me tranquilizaba. Quería clavarme algo en la piel porque me dolía mucho el pecho. Quemaba respirar. "Es mejor dolor fuera que dentro" eso me solía repetir.
Maldita mente enferma.
Me da miedo este sitio, me da miedo mi interior y ya no sé dónde refugiarme.
Y me da más miedo ver lo que he escrito. Escribir era mi vía de escape y eso significa que estoy en peligro.
domingo, 16 de julio de 2017
lunes, 10 de abril de 2017
Ahora.
Mi propósito este año es ser quien más anhelo ser.
Ser la mejor versión de mi misma.
Amarme.
Desearme.
Quiero dar el paso, un paso más en todas las direcciones.
Quiero ser vegana.
Quiero teñirme el pelo.
Quiero vestirme tal y como me siento.
Quiero ser más fuerte y llorar menos, llorar cuando haga falta.
Quiero ser verano.
Quiero ser labios, carne, besos.
Quiero que no sea un quiero, quiero que sea un ahora. Un ya. Un voy a empezar en este instante.
Ser la mejor versión de mi misma.
Amarme.
Desearme.
Quiero dar el paso, un paso más en todas las direcciones.
Quiero ser vegana.
Quiero teñirme el pelo.
Quiero vestirme tal y como me siento.
Quiero ser más fuerte y llorar menos, llorar cuando haga falta.
Quiero ser verano.
Quiero ser labios, carne, besos.
Quiero que no sea un quiero, quiero que sea un ahora. Un ya. Un voy a empezar en este instante.
jueves, 23 de febrero de 2017
Muerte viviente.
Estoy en una pequeña isla en medio de un lago. Es un refugio. Sólo hay una salida. El lago es demasiado grande y profundo para nadar en él y la salida, bueno... no sé dónde está esa salida. Y es curioso porque entré por ese camino y no me acuerdo dónde está.
Es una isla curiosa, pequeña, acogedora. La conozco de antes, lo sé, lo siento. Y no sé por qué no encuentro esa maldita salida.
No es que no me guste estar aquí, como dije me siento familiarizada con esta isla. Solo es que sé que tras pasar el lago hay un inmenso bosque. Quiero ir al bosque. ¿Quién sabe, a lo mejor hay cosas nuevas? Pero aquí se está bien.
Me da miedo el lago, por eso lo ignoro. No me acerco a la orilla. ¿Y si la salida está por ahí oculta y yo sigo aquí, en la distancia, viendo como pasa el tiempo? Bueno, aquí se está bien.
No hay peligro. Es una isla bonita aunque no hay gran cosa en ella.
Anhelo oler a vida. Aquí no ocurre nada. Solo me quedo sentada viendo como los momentos van pasando ajena a ellos.
Me canso de esta isla. En realidad no es tan bonita. No hay nada.
Quiero salir pero el lago se ve tan peligroso y sigo sin encontrar la salida. ¿Por qué fui a la isla, de qué huía?
Me acerco a la orilla y veo mi reflejo en ese agua tan mansa y me doy miedo porque no me reconozco. ¿Cuánto tiempo he estado aquí? ¿En qué me he convertido? Empiezo a buscar la salida desde la orilla. Sigo sin encontrarla.
Siento que estoy entrando a la boca del lobo, el agua es demasiado mansa y no sé qué esconde en sus profundidades. Me da mucho miedo el adentrarme en él. ¿Quiero salir? No lo sé. Me gustaría cerrar los ojos y que al abrirlos estuviera en la orilla del bosque. Seguro que allí hay vida, porque aquí huele a muerte, a mi propia muerte respirando en mi cogote a espera de que me vuelva a dormir en esa pequeña isla.
Estoy anestesiada. Aquí no pasa nada. Me dan ganas de tirarme al agua y nadar, nadar, nadar... y ahogarme. Eso podría salvarme.
Meto los pies en el agua por primera vez desde que llegué allí. Está helada como las manos de un muerto. Me hace ser consciente de mi propio calor, ese que poco a poco se está yendo. Tirito. Me duele todo el cuerpo. Son pinchazos de realidad. No es una isla, es mi propio infierno. La tinta de un libro en el que está escrito tu propia muerte. Es mi isla, mi mente, mi alma apaciguada, mi distorsión de la realidad, deseos, anhelos, suspiros, muerte, vida...
Me llega el agua por el cuello.
¿Y si me dejo llevar? ¡Qué ilusa eres! No es un río, es un lago... aquí solo caerás al fondo y nadie vendrá a salvarte. ¿Nadie me salvará? ¿Qué hago entonces? Intento nadar.
Maldita sea la hora a la que llegué a esta isla.
Aún sigo nadando. ¿Llegaré a la orilla? No lo sé, pero me está costando mucho nadar...
martes, 31 de enero de 2017
Crisis.
Lo hago.
Lloro.
No sé si alguna vez podré expresar mis sentimientos bien, soy muy mala abriéndome en canal. Todo lo dejo a medias tintas.
Pero lloro.
Otra vez, siento que estoy medio vacía. A medio construir,
Tienes etapas en las que te vas formando como persona, en la que creces y estás hecha un lío cuestionándote todas las cosas que pasa a tu alrededor o lo que pasa por tu cabeza.
Pero te encuentras.
Son etapas que tienes que pasar. Eso me digo a mí misma.
No sé qué hacer. Quiero ser el ahora. Vivirme. Amarme.
Y otra vez. Siento que vuelvo a caer.
Esto perdida. Soy ese puto dedal que no se encuentra entre tanta paja.
Lo siento todo. Y a veces siento que no he sentido nada.
Me quedo a medias.
Ojalá tuviese el coraje que tuvo Mulán, Cortarme el pelo, luchar por lo que quiero. Y levantarme tras la avalancha.
Pero lloro. Jodida llorona.
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